No es que cavile. La indignación es tan voraz,
que se come todo lo que hago, o voy pensando. Pasados unos días, se me niega el
sosiego por vía de decreto, pero no es gran cosa. A otros venezolanos les
tronchan la vida, que para respirar en Venezuela mi hermano, hay que pedirle
permiso al tirano.
Que me olvide, dicen. Que me calle. Que guarde
la compostura. Coño, cómo quisiera. Alguien que me preste su cuarto de los
peroles para yo meter mis vainas porque aquí ya no hay espacio.
Un laíto ahí, broder.
Hacer como si nada pasara sería para mí como
un full day en Los Roques o algo por
el estilo. Busco de meterme de lleno en un libro y me embadurno con su
historia. Una epopeya de verdes de selva con expedicionarios valientes que me
ven del otro lado del tiempo.
De pronto, desde una foto el rostro del señor
Lichy, papá de Atahualpa, a través de algún extraño artificio, se va
convirtiendo en el de mi profesor de Derecho Penal I, el doctor Raúl Mathison,
aquel de la elegancia a la medida. Intelectual en toda regla, con su voz
pastosa y grave de esas que espantan guacharacas, un día llegó al salón
preguntando: -¿Quién sabe lo que es el tatbestand?
¿No hay nadie aquí? ¿Y el tatbestandmasiskäit?
¿Alguno de ustedes que haya repasado la conducta delictual y su encuadramiento
con la disposición legal para que la ley surta sus efectos?
Ya el tipo se estaba arrechando cuando con voz
de trueno quiso saber si al menos un alumno, por pura casualidad, habría
levantado la tapa de "El Crimen Inconsciente", el libro de Abel
Sánchez Peláez. Silencio espectral en el aula.
Yo, creyéndome tocado por los dioses, respondí
con aplomo en esa oportunidad, que había leído "Huellas" y así me
lancé al caletre:
siglos e instantes,
estaciones floridas y melancólicas,
anhelamos un futuro distinto, que nos sea propicio en medio de
dolores y alegrías..."
-Qué gracioso eres, vale. Dos puntos menos,
sentenció. Con su dedo de salchicha me acusó casi de idiota por haber
confundido al poeta Juan con su hermano Abel, el psiquiatra. Saciada su sed,
Mathison volvió a ser el profe bueno que hablaba de teorías penales y de
filósofos como Heidegger. "Dos puntos menos por bolsa", me dije.
Es que las leyes, los pensadores, los
profesores y tantas idas y venidas a la biblioteca "Rojas Astudillo",
ante toda esta perenne y monumental tragedia, se fueron al carajo. Mathison
ahora mismo se volvería a morir. ¿Cómo es que aquí hay crimen y hay pena y
hasta tenemos las leyes, y sin embargo son nuestros muertos, culpables y
puertas que conducen a la misma estancia llamada dictadura? Es como preguntarle
al pulpero si el queso que vende es fresco: -Es de antielito, pruebe una
lajita, dice el criminal en cadena nacional.
Pero no solamente se trata de las teorías
jurídicas o sociales y menos de teorías económicas. Lo que importa en realidad
es precisamente eso, torcer la realidad y adulterar el inventario de
existencias:
-¿Hay sobrevivientes?
- No, presidente.
-Bueno, del carajo. Si por casualidad queda
alguno, me lo ahogan debajo del agua. La gente se muere todos los días, qué
coño, ¿Uhm?
¿Inventario de existencias? Ahí no metieron a
mi viejo pero yo lo incluyo. Mi padre murió hace tres años en un sitio al que
extrañamente llaman hospital. Ahí lo mataron ¿Podrá ser sumado a la ingente
cantidad de muertos que la dictadura ordena para meterle miedo a los que vayan
quedando?
Nos matan y palcarajo. Nos matan bien muertos
en las indignas salas de redacción de muchos portales y canales, ahora
convertidas en puticas de polvo de gallo:
"En otro orden de ideas, detuvieron al
dueño del peñero", afirman, dejando por fuera del cintillo a los ahogados
para que se hundan en el mar del olvido de una puta buena vez: " -ahora
las cifras del Covid". Embullen a los pendejos. El dólar paralelo, ¡bajó!
¡Qué éxito! Coño mano, ¡Qué alegría! ¡Se armó un limpio! De importancia capital
mentir o bien, adulterar la noticia. Un gafo encorbataíto del canal 8 hablando
a modo de guía espiritual: sonríe, sonríe. Qué bello es todo en el país que va
dando tumbos pasillaneando, pasillaneando, en lomos del caballo, caracoleando,
caracoleando.
A mí me harta la canción del "llevo tu
luz y tu aroma en mi piel". Sí. Qué ladilla esa vaina si consideras las
oportunidades en que tuve que llevar a mi papá al Padre Machado para constatar
mil veces que la máquina de quimio no servía. Inventario de existencias. Se
supone que, finalizando el año, cada quien va haciendo su inventario. Este año
ha sido imposible por el virus. Pero, debajo de esa desgracia viral, se
esconden otras peores. Con esconder me refiero por ejemplo, a deslizar noticias
que se supone, le hagan algo de justicia a la dictadura que nos oprime. No a
nosotros. No a los venezolanos. Arrecho: en un alarde estratégico de nombre
rimbombante, de esos que meten al Sebin en una peli de Tom Cruise, resulta que
apresaron al dueño del peñero. (Música incidental de Misión Imposible, por favor). Como el tipo soltó la sopa, agarraron
también al ominoso terrateniente contrarrevolucionario, amo y señor de la piazo
e' finca de cocos de donde salió el peñero muy parecido a aquella lancha Nueva
Esparta, que salió confiada, a recorrer los mares. Cuando se lo llevaron
detenido, el carajo sólo atinó a decir: -qué esperanza pa'l que siembra coco.
Nadie habla de huidas pavorosas. No hay
noticiero que diga que el estado Sucre es símbolo de toda la miseria y el
hambre que padece Venezuela. Allá no llega la música de protesta de Alí Primera
ni el vuelve a tu canto de turpial ni el qué triste se oye la lluvia.
Tú dirás que exagero: en el diario Últimas
Noticias, afirman que no fue un accidente sino que a los veintiún pasajeros del
peñero los mataron a tiros, como si la desgracia no tuviera una raíz llamada
dictadura, como si la muerte le entregara una medalla al tirano para exonerarlo
de culpas. Muerte, es muerte y su apellido es Maduro.
Decir que eres presidente porque las FFAA es
tu guarda de corp es fácil y depinga. Como hacer un Tang. Una tragedia tan
increíblemente grande cual es la venezolana, que viene y se le derrama por las
comisuras del maldito bigote, y el tipo cayéndole a coba a todo el mundo:
-Delcy, pónganle preparo a esos portus. Algunas panaderías abusan con el precio
del pan de jamón. El C.C La Cascada prendió su arbolito, ¿Ah, Aristóbulo?
Mafino...
Jorge Rodríguez, anda y le hablas de navidad a
la comunidad del Municipio Valdés, en Güiria. Let is snow, Let is snow, Let is
snow...porque lo que pasa mi pana, es que allá lo que hay es cocaína burriá y,
¿Quién los manda a huir del país por mis rutas de comercio? ¿Qué culpa tiene la
estaca, si el sapo viene se ensarta?, se preguntará Diosdado.
Güiria la costa, 2:00 a.m.
Cocoteros conversando:
-Compa, mayor gentío. Otros que se van par
coño. Cómo cambia la verga, mi primo. Desde el año catapúm lo que se veía era
gente llegando... ¿Te acuerdas de Amyas Preston?
-Nojoda, ¿Y Colón? Mira, ya se fue el
peñero... pobre gente.
-¡Allá! ¡Se devuelven nadando pero la resaca
se los chupa!
-¡Marisco! ¡Lo están matando!
-Ahogados o pasados por el filo, es la misma
vaina... ¿Cómo es que dicen en los barrios, hartos de llevar tanto coñazo?
-Tanto nadá pa' morí en la orilla...
-... Aquí es literal.
- Zi, zi, zi...