CRÓNICAS Y RELATOS

 

 Medianías


No sé dónde queda eso de la mediana edad. Parece un puente colgante lleno de más recuerdos que de futuros. Los primeros van y vienen como quieren. Los segundos son más claros. Tipo chicha o limonada.  No puedo discernir nada acerca de la medianía esa pero, al llegar a estos enclaves inubicables, te das cuenta de que el amor sí existe. Punto.  Los hay de todo tipo y calibre: está el de los hijos que lo quieren a uno por no tener más opciones: Es el viejo, qué coño, o el de los padres y hermanos que te abrazan por la mismita razón. El amor que mis padres se tuvieron, puedes enmarcarlo cual pintura, en un artista. Nicola di Bari:  Cuando la gente duerme, bajo yo...chaqueta sobre el hombro en la noche azuuuullll. Bueno... yo también he perdido mis zapatos, por un poco de libertad. No digo más. Probablemente por eso, recuerdo haber celebrado al amor en la Carretera Panamericana más veces de las que me eran dables. Tampoco el amor es muy ubicable por esos contornos dado el urgido himeneo aunque sí me robé unas calas de los jardines del Hotel Panorama y se las sembré en el alma a ella hasta el sol de hoy. Digo yo. Recuerdos y futuros. Ayer conversaba con una amiga, sobre lo difícil que es empezar una relación amorosa a tan extraña edad. Uno como que terminara siempre aruñao. He amado hasta que me jorungan los libros. Los tengo dispuestos en la biblioteca en perfecto y riguroso orden militar. La marina tiene un barco, la aviación tiene un avión, me cantó una vez mi hija, tú sabes, burlándose de su  padre tan sufrido.  -... qué ritual de mierda con esos libros, me digo. Luego se me olvida y voy por el teipe a arreglar el de Henry Miller. Pienso: La pinga. Hora de abandonar las balurdas disputas. Te vas a quedar solo como un güevonote. Otras veces me pienso y me veo perfecto y ajustado y le espeto a la terraza: qué bolas tiene pana ...  ¡¡¡Madura mamaguevoooo, que llegaste hace rato a la mediana edad!!! ...he sufrido.  José José cantaba: Porque el sentimiento es humooo y ceniza la palabra...el amor acabaaaa. Pana no le pares bola que esa era la curda que lo ponía biónico. El amor existe, aunque estés en Venezuela. Más bien, ama más.
En tiempos de profunda crisis, la verdad es la verdadera revolución.


MONEDAS DE CHOCOLATE


"Creo en las monedas de chocolate que atesoro secretamente debajo la almohada de mi niñez".

Aquiles Nazoa.


A mi no me da pena tener algo de niño. 

Acaso mucho. 

La primera vez que fui a Oriente no tendría dos años de edad.

Cuando llegué a Quiriquire, a un tío mío le dio por mostrarme algunos animales de granja.

La visión de una gallina que se me acercaba me aterrorizó tanto, que me cuentan que largué el llanto como una sirena de ambulancia implorando porque me alguien me quitara al horripilante monstruo de encima. 

Ese "alguien" fue mi viejo.

Un par de años después,  en Caracas, mudados al edificio "Guayacán" en Los Chaguaramos, ya me dejaban bajar por las tardes al jardín de mis delicias.  

La primera vez fui con mi padre. Jamás lo olvidaré. Es que nunca antes vi algo tan curioso: un saltamontes.
 
Si, un simple saltamontes.

La emoción que sentí no la puedo describir.

Era muy grande. Y verde por donde lo vieras. Y pegaba unos saltos tan impresionantes, que me fue preciso querer atraparlo para poder detallarlo. 

No pude. 

Tuvo que venir mi padre a agarrarlo con cuidado de no lastimarlo. Lo hizo con tal facilidad -y en pleno salto- que yo quedé con la boca abierta. 

Pensé: "Ah, no. Si mi papá puede hacer eso, puede hacer cualquier cosa". 

Y era cierto. Siempre fue cierto.

En razón de su trabajo, Eduardo, mi padre, nos comunicó que de manera inapelable nos mudaríamos a El Tigre.

Adiós jardín.

Pero la casa que escogió como vivienda cobró vida en un sueño impensable por capitalino: tener perros. 

Para un niño como yo, caraqueño de edificio y de paseos de concreto y de metal, poder tener un perro y un patio era esencialmente un prodigio extraordinario.

Y no fue un solo perro sino dos: "Tigre" y "Tita". 

En todo el trecho de vida que nos acompañaron fueron perros excelentes y muy sabidos.

Cuando nos mudamos de El Tigre a Cumaná, nuestra casa era igual pero mejor.  Si me entiendes. 
No solo tuvimos dos perros, sino también gansos, palomas, patos, una gallina con su gallo y un guanaguanare que cayó del cielo. 

Literalmente.

Algo le pasaría en las nubes porque un día amaneció en el patio con el ala rota. 

Ya mi viejo había mandado a hacer un estanque inmenso para los patos y gansos de modo que no hubo problemas con el palmípedo que desentonaba con su entorno pero él se creía un príncipe de traje azulado y no le importaba mucho eso de ser distinto.

Papá adoraba su guanaguanare. 

Lo curó hasta que se restableció totalmente y un buen día lo dejó ir.

Cuando almorzábamos, el ave tenía a absoluta licencia para entrar hasta el comedor. 

El viejo le daba cualquier cosa y el pájaro tan tranquilo se lo comía sin mayor problema.

Amante del picante, mi papá un día se confundió y le lanzó un pedazo de pescado ensalzado en ese picante tan bárbaro.

Para nuestra sorpresa, el guanaguanare tomó el pedacito, lo saboreó, no le gustó y se fue tan campante a lavarlo al estanque para engullírselo después. 

Todavía sonrío al pensar en eso.

Cuando se es un niño los rostros se espejean en alegrías y las risas son de las almas sinceras. 

Pero cuando duele, duele.

Por esos días atropellaron a "Tigre" nuestro perro. Al rato murió moviendo la cola como quien dice "ahí nos vemos, no se preocupen". 

Fue una tragedia, te digo.

Papá llegó del trabajo. 

Lo que ve lo para en seco. Caras desencajadas y  pechos muy temblorosos.

No dijo nada sino al rato: 

-"Vamos a enterrar a "Tigre, comunicó gravemente.

Así, en silencio obediente, tomamos la vía de El Peñón, buscando un sitio adecuado para enterrar nuestro perro. 

Leo mi hermano y yo, cavamos un pequeño hoyo para "Tigre". 

Al terminar mi papá dijo: 

"Vamos a orar". Eso, sin yo saber que por un perro también puedes elevar una plegaria: "Amado Padre Celestial, gracias por "Tigre", gracias por todo el tiempo que lo disfrutamos. Gracias..." Y ahí se frenó. El llanto pudo más.

Nunca antes lo vi llorar.

Pero ese día aprendí a llorar agradecido y que alzar el rostro a los cielos, es un acto muy valiente.

Chico, increíblemente aún entiendo algunos misterios que entrañan el mirar la vida cual si fuera un niño. Yo creo que tú también lo entiendes.

Un saltamontes verdecito. Un guanaguanare. Mi perro. Mi padre.

Son tan solo parte de las monedas de chocolate que me guardo en el alma.

Yo creo en eso.




 (UNA CRÓNICA "MONTA LA OLLA")

 


A mí me gusta ver pelis de chamos. A ver cartoons me refiero. Tenía tantísimo tiempo cumpliendo con las rigurosas solemnidades que imponen el ser adulto, que cuando llegaron mis hijos no veía la hora de apoltronarme con ellos y dele con La Sirenita. Perdí la cuenta de cuantas veces la ví con mi hija Ely Mercedes. En Toy Story tengo una maestría. Sí. Y no es tanto, sino que las volvería a ver sin ningún rollo a esta edad tan extraña en que se empequeñece poco a poco, la puertica del mañana y se agranda la del pasado. El procedimiento preliminar antes de repantigarme con mis chamos a ver comiquitas, incluía hacerles mi celebérrimo "Espaguetti a la Cañona". No te rías. Mis hijos decían que era la mejor pasta del mundo no importando que la receta estuviese compuesta tan solo de cebolla, tomate, ajo, licuadora con esa vaina y listo. P'al sartén. Ahora con la pasta. En sí. Obviamente, al llegar a la casa, te quitas la corbata y lo demás, te das un baño de vaquero, te empantuflas y tal pero antes, para que todo esté listo al momento, montas la olla que es como llamamos en Venezuela a poner a hervir el agua para que, cumplido como sea este paso inmancable, le zampes -suácata- el espaguetti. Luego apagas la hornilla, tapas la olla y en diez minutos, vualá. ¿Y por qué crees tú vale, que iba a bautizar así a ese condumio tan sabroso?

Porque todo es a la cañona avispao.

Mi plato era conocido en toda la comarca de la Plaza Páez de El Paraíso que era la zona adonde llegábamos todos los cumaneses cuando estudiabámos Derecho en la USM. Con ese récipe además, me levanté a Gabriela y con ella como a veces pasa, el tiempo era oro como invaluable era que mis compañeros de cuarto no estuvieran ladillando por ahí metiendo el ojo y por eso mi hermano, "Espaguetti a la Cañona".  ¿Estamos?

Okey.

Volviendo a las pelis con los chamos, la última que vimos -y de eso hace añales- fue aquella de la jirafa, el león y la cebra que por equivocación fueron a parar a un Zoológico en Nueva York. He recordado que en la trama también iban unos pingüinos que eran una especie de comando ultrasecreto arrechísimo de espías que sabían de todo. Una vez se robaron un buque y para pasar desapercibidos entre todos los barcos, el jefe de los pingüinos invariablemente ordenaba: "Sonrían y saluden". El todo era montar el paro. Meter la coba, que es lo que es lo que les pasa a estos miserables engarrapatados en Fuerte Tiuna y en Miraflores que mira, no le llegan a los pingüinos ni por las patas pero quieren aplicar la misma.  Están mal.

Boquiando.

Si una tiranía no tiene un sistema de propaganda, podrá ser cualquier cosa pero no una tiranía que se precie de ser seria. No hay fuelle. No señor. Ellos no celebran fiestas anuales. Las suyas son diarias porque si nosotros vivimos al día, imagínatelos  rescribiendo el libreto una y otra vez y con cada mentira que ensayan creen que se comen al mundo. Ajá.

O sea, que esa epopeya que supone negociar gasolina para traerla a un país petrolero (???) es vergonzosa pero además, están impedidos de voltear la narrativa, cosa que les encantaría ahora más que nunca. Por eso, inútilmente, inundan el Twitter de flores y memes lindos todos dirigidos a Irán. Me debato entre pensar si son unos cobardes miserables o al revés. Su último recurso paradójicamente, somos nosotros. Y de nosotros depende en alguna medida, que sus "triunfos" se conviertan en tendencia. Están tan redomadamente jodidos que se contentan con que nosotros compartamos la noticia aún a fuer de echarles paja.

Chacumbelianos como son, ellos mismitos se están matando y la cosa es resistir. Resistir. ¿Tú crees que porque salgan en la tele sonriendo están bañados en rosas? ¿Tranquilitos? Y de paso, ¿Cuál tele? Lo que aquí se configura es algo que no puede ser público. No vendrá Craig Fuller a decir de qué van. No se puede vale. La guerra de guerrillas no es en Vietnam. Es aquí. En las redes. Sólo hay que resistir y darles hasta con el tobo a los desgraciados. Y para que veas que soy buena gente, te digo que a esa salsa lo que le falta es pimentón y a la pasta, queso parmesano rallao.

Ahí tienes pues, mi famoso "Espaguetti a la Cañona".

De la masa, a la mesa.

Como quien dice.

 

DE CABRUJAS A BARRÁEZ 



https://www.desdelaplaza.com/raiz/cabrujas-la-mejor-manera-de-entender-venezuela-es-tratar-de-interpretarla/

Uno toma cualquier año de la vida republicana de Venezuela y no hay manera de afirmar en rotundidad que alguno fuera reposado.  Musicalmente hablando, 1987 no se destacó mucho. Prendías la radio y, o te topabas con Jorge Aguilar, o sonaba Montaner. O Karina, la de los tacones altos. Pa' las rumbas, Sandy Lane y si la cosa era una disco, Mata de Coco. Pero pensar hondamente en el país, no era cosa que fuera nuestro puto problema. Para esa vaina teníamos a Granier y a Carlos Rangel con aquello de Del buen salvaje..., o a Brewer Farías con su Estado Incomprendido. Ajá. Tipo cada quien mirándose el ombligo o comiendo conflei, veíamos la tele como quien mira sin ver. Pero en el Noticiero Estelar, se comenzaban a tejer noticias que nos resultaban tan lejanas como los tifones que asolaban  las islitas allá en los mares del sur. Por ejemplo el 9 de enero de ese año, cinco guerrilleros colombianos sometieron en Mantecal al dueño de la finca El Porvenir el señor Alfredo de Fries y lo obligaron a enrutar su avioncito hasta Colombia. Después se supo que destacaron al aeroplano para que cubriera la ruta Colombia-Florida llevando perico de alta pureza. Destaco el nombre de la finca: El Porvenir... El 5 de febrero, capturaron al diputado Hermócrates Castillo con un alijo de cocaína. Cinco kilos y dele en el maletero de su carro revestido por supuesto con placas del Parlamento.

Sin comentarios.

Luego, el boxeador Antonio Esparragoza, hijo ilustre de Cumaná, le gana a Steve Cruz y, ¡Chamo qué depinga! Un año francamente fuerae'lote porque además, ese año se creó un mecanismo de corrupción arrechisísisimo y supuestamente blindado: Recadi. Redondeo con el problema de la Corbeta El Caldas que disimuladamente se metía en aguas nacionales desde Colombia. Eso estuvo a un tris de llevarnos a una guerra con Colombia. Entonces, el Disimulo, btw.  Nosotros volando papagayos y un venezolano que se decidió a exponerle al país, el país: José Ignacio Cabrujas. Se ubica a este gran pensador nacido en Catia, en esa clase de preclaros no dable a nosotros que si te pones a ver y como corresponde, vivíamos pendientes de un viernes de hielo, peisi y una botella de Caballito frenao. Y éramos felices en esa levedad absurda. La cuña en la autopista Francisco Fajardo decía: Rompaelhielo y Cabrujas viendo la vaina, se fajó ese año a escribir El Estado del Disimulo arrancando precisamente con la Venezuela de ese Francisco Fajardo. Y va uniendo este señor todo tipo de acontecimientos y personajes desmitificando de una buena vez esa ladilla que significa endiosar a Bolívar. Toda esa arrechera que sentimos, ya él la había llevado al microscopio hace tiempo. Dice Cabrujas que el nuestro no es un país sino un campamento y con eso descosió página por página el libro Coquito y ni hablar de la Venezuela Heroica de Eduardo Blanco. Borra, quita y pone: Dueño de una letra profética nos pone en perspectiva de todo lo que deberíamos estar pensando sin importar que estuvieras juntando cobres para meterte con tu jevita en el Hotel Rema de El Rosal: Este es un país ahuecado. Puro cambur y peo.  El Estado no es más que un parapeto donde el gran emperador aparenta ser un presidente normal de consejo de ministros, punto de cuenta y decretos absurdos mandados al Congreso en la tarita de un pana de La Charneca. Eso pensaba él en 1987, dime tú. Cabrujas, el incómodo enfant terrible del ñemeo intelectual venezolano, tenía razón. Y razones, que a las pruebas me remito.

Bien, Sebastiana Barráez. Ahora vemos -cómo no- las noticias pendientes como el que más, de cada palabra pronunciada en el Noticiero. De aquellos charquitos purulentos, esta inmensidad de océanos llenos mierda y orín: Ahora el Estado ni siquiera pretende disimular un carrizo porque como ves, estos coñosdesumadre constituyen un vulgar pranato asqueroso que se sienta a horcajadas en nuestras vidas a la vista de todos así, pataebola. Por eso, me preocupa lo que pueda ocurrirle a Sebastiana Barráez que de paso les enmienda la plana a la ONU: No son indicios, no sean güevones. No son avioncitos o kilos: El Narcotráfico ha tomado por asalto y a la fuerza todo un país.

Y en eso tienen añales.

De ahí que venga uno y se arreche: ¿Cómo es eso de que Pedro Sánchez ahora reconozca a Maduro? ¿Cómo es eso de que Bernie Sanders se dedique a conspirar contra los Estados Unidos desde su candidatura infecta de vacuidades pendejas y que tenga yo que respetar esa vaina siendo que estoy preso en un barrio de 912.000 kms2 lleno jíbaros y piedreros? ¿O tú crees que esas matazones en la autopista son porqué? ¿Se calará el mundo a estos carajos tan solo porque aparentan ser lo que no son? Veremos. Ahí te dejo esa perla. Ya basta de tantas cabezas donde hay luz pero no hay gente. O al revés.

Y váyalo.


ESE TINTERO DEL CIELO. 






Te das cuenta de algunos detalles importantes de tu vida cuando por encima de cualquier cosa debes quedarte en un sitio durante algún tiempo. Lo mismo da esperar por un avión retrasado que detenerte por horas a causa de un accidente en la vía: no puedes volar. Solo esperar. Yo por ejemplo siento un apego especial por la lluvia que es una fuerza que invita al resguardo reflexivo y obligatorio por no salir a mojarte. La contemplo. La escucho en paz. Mis amores con ella comenzaron con una hospitalización. Para atender una situación urgente, tuve que pasar mis buenos veinte días en un hospital y eso, a los cuatro años de edad, es muy duro. Con tan poco tiempo en la Tierra, te aseguro que lo menos que quieres es corretear mentalmente por ahí desde la ventana de un hospital. Las alternativas para que un niño inquieto como yo se quedase tranquilo, eran, o la medicación, o la lectura de cuentos. Si me hubiesen medicado sin el consentimiento de mis padres, mi madre hubiera despescuezado a la enfermera y eso, por experiencia propia, no era bueno ni bonito. Además no era como para emburrarle ansiolíticos a un chamito, un poco de sindéresis por favor. Tenía, sí, que aguantarme las ganas de explorar por los pasillos del hospital, que era uno de mis divertimentos favoritos. El fastidio era muy grande pero para que veas, gracias a ese confinamiento me inicié en dos aficiones que aún no me sueltan. Una, la lectura. La otra es observar la lluvia. Parece un poco raro, pero no. En cuanto a mi primer libro de cuentos Ever, en cuya historia tuve que meterme obligatoriamente por las razones que te comento, éste venía con abundante ilustración y me gustaba. El libro no era otro que "La cabaña del tío Tom". Este negro maravilloso y sufrido me acompañó junto a otros buenos amigos a lo largo de esos veinte días de absoluta y bien recordada convalecencia. Ahora la lluvia. Me hospitalizaron en plena época de invierno. Digamos en Junio. No es que los aguaceros me convirtieran en una suerte de Juan Peña, el preclaro y ensimismado héroe de Pedro Emilio Coll en "El diente roto", pero sí que me extasiaba su presencia. En esa oportunidad, desde mi ventana y a través del maremágnum, vi inmensos árboles bambolearse y hasta pude atestiguar que algunos cayeran derrotados pesadamente bajo la terrible fuerza del torrente. Para mí ver morir a esos gigantes fue tan triste como asistir a las supremas y últimas pataletas de mi primer pollito. En plena lluvia, las palomas, que no eran tontas, buscaban guarecerse bajo el alero de mi puesto obligatorio de vigía. A mí no me molestaban, pero las enfermeras las enfrentaban en épicas batallas en las que siempre resultaban derrotadas dado el empeño infinito de las aves. Esa estancia resultó ser de esas cosas que nunca se olvidan. Generalmente la lluvia escrutada desde una ventana en Caracas, puede parecer aburrida y te lo concedo. Pero es que además de buscarle la vuelta a la lluvia en grisáceos edificios capitalinos, en Oriente, que fue mi próximo destino, la cosa era mucho más divertida. Así, no bañarte bajo la lluvia con tus amigos en El Tigre o en Cumaná, era vaina de cobardes y de hijitos de mamá. Imposible, además, no aceptar otros retos: tenías que jugar chapita y caimaneras bajo la lluvia. Había que hacer competencias de barcos de papel en las cunetas rebosantes de aguas non sanctas que pasaban como un río furibundo frente a tu casa y que seguían de largo. Siempre quedábamos tablas en esos rallys náuticos. Pero de todas formas ganarle a los demás carajitos que en todas estas cosas eran mucho más sabidos que yo, era toda una epopeya. La lluvia es la gran convocante. Sin ella, no hay reminiscencias y en mi caso, no habría selvas inmensas de recuerdos que me salgan al encuentro. Luego están las románticas lluvias en la playa de esas que se aprovechan para el toqueteo y otros detallines, mientras los demás bañistas se piran mentándole la madre al sol. ¿Y a mí que? Grande lluvia, amiga lluvia. Tuve un inolvidable compa y vecino allá en San Diego de los Altos: mi pana Ramón Rivero. Con él compartí innumerables botellas y lluvias porque también tenía entre sus aficiones ver chubascos tramontando las distancias. Es que esa vaina es muy rica. Un día me contó que cuando una persona muere y la llevan a enterrar y en el camino llueve, es porque en vida esa persona era buena. Vainas de pueblo. Quince días después, Ramón murió y de camino al cementerio llovió y nunca una leyenda fue tan bonita y al mismo tiempo tan triste. Gratos recuerdos, sagrada lluvia. Ahora mismo llueve. Veinte de junio, nueve de la noche. La radio suena bajito. Retransmiten unas entrevistas que le hizo Vanessa Davies a Ochoa Antich y a Eduardo Fernández. Dicen los entrevistados que están de acuerdo con las elecciones y que al menos hay que intentarlo. Coño. Que no importan los asaltos a los partidos porque ellos son los prohombres que encarnan el participacionismo en Venezuela. No dejo que eso perturbe mis amores con la lluvia y sin embargo les espeto en un susurro: "no sean tan mamagüevos, chicos". Y sigo mojando mis pensamientos en el tintero del cielo. Pretenden que Venezuela sea el único libro que se entienda a oscuras. Pretenden seguir empujando las aspas de un molino para que muelan la nada. Pretenden que gritemos y que de nuestra boca no salgan voces. No entienden. Con la lluvia no viene la tristeza. Es al revés. La lluvia invita a tus querencias. A los tuyos que han partido. A los tuyos que están lejos. Eso no puede ser malo. Deséales buen viaje en el tintineo del agua que va cayendo. 

Preciosa lluvia. Preciosa lluvia. 
Bébeme lluvia, y hazte más fuerte.


SI YO FUERA UNA SARDINA

 



Opino que deberíamos convertirnos en sardinas cuanto antes, sí. Sería depinga. Siendo sardinas, vagaríamos unidos por los siete mares en gran armonía y felices. Digo 'gran' porque no podrían contarnos: tal sería la infinitud que nos congregue en inconmensurables cardúmenes. Siendo sardinas, nos protegeríamos de los depredadores. ¿Qué tal un cachalote? Un animal tan grande acaso podría atrapar de un sólo lepe a unos cuantos cientos de miles de nosotros. Bah. Sería como un pequeño rasguño en la panza de nuestra importante organización. El resto, si eso sucediera, seguiría como si nada navegando en férrea unidad y sin necesidad de un líder que señale el camino. Instantáneamente nos moveríamos rápidos y sinuosos al momento, en una danza enhebrada en el más remoto de los tiempos. Además, ser sardina comporta un criterio de autoprotección. Sí. La rigurosidad de nuestra unión estaría claramente establecida en la "Ley Eterna e Inmutable de las Sardinas" cuyo contenido está dispuesto en un sólo artículo: "Ninguna sardina debe andar sola". Sería la muerte. Una sardina sola no contaría con el apoyo del resto. No podría cazar ni guarecerse por ahí porque una solitaria sardinita, por mucha voluntad que atesore, ¿cómo se defendería? Y nada de poder procurarse su comida puesto que la comida es para el grupo en tanto sea grupo. No hay chance para el disidente. Contrastando la sagacidad de una sardina con las cosas que veo, pues esa es mi opinión al respecto. Pero mi opinión no es mía. Me la sembró mi padre cuando yo era un muchachito. Él podía perfectamente comprarnos en Navidad lo que quisiéramos para cada uno según su capricho. Pero no lo hacía para desarrollar un criterio de cuidado y de "entre todos" tipo Los Tres Mosqueteros. El único que no quería entender era yo. Mis hermanos se contentaban con la compra de una radio o de un equipo de sonido y gozaban un bolón. Mi padre sabía que no había manera de que alguien se alzara con artefactos tan pesados para llevárselos al cuarto y quizás porque me parecía injusto, me ponía con un fastidio adicional. Por ejemplo, el casco de Batman que vendían en Sears de Bello Monte. Era de colores tan espejeantes... Su azul cobalto no tenía igual y venía acompasado con un gris maravilloso en los bordes. Nada más con probártelo podías sentir todos los superpoderes del héroe que signaba mis aventuras en la planta baja del edificio. Arrechísimo. Yo lo quería a como diera lugar, pero no. Mi viejo se negó en redondo. Como premio de consolación, comenzó a coleccionar la grandiosa "Enciclopedia de la Vida" la cual claro, conservo íntegra. Habrá el que la recuerde. Por casualidad en uno de esos números salió la cosa esta de las sardinas: -"Chino, lee en voz alta". Y me lanzo yo con la perorata arriba in comento. En algún momento entendí los dos mensajes: 1) Fomentar la unión de los hermanos es muy importante. 2) El viejo estaba más pelando bolas de lo que yo pensaba. Toda esto para tratar de demostrar un punto: Los animales desarrollan por instinto toda suerte de argucias para comer y defenderse pero por fortuna, no se forman un criterio. No hay reflexión que sustente una opinión sardinera porque esa vaina es exclusiva de nosotros los humanos desde que se ensanchó nuestro cerebro en el año catapum y esto nos separó del resto de las especies. Nada más salir de la selva intrincada comenzamos a caernos a embustes y a cuentos, pero también, a tratar de dirimir nuestras diferencias conversando. Y opinando. Fundamos religiones de todo calibre para escuchar la opinión de Dios, de la misma manera que también hemos querido consultarle a Él, toda suerte de entuertos existenciales y de paso meter baza sobre determinadas cosas como la muerte y esas vainas importantes. La vida nos ha otorgado la gran posibilidad de organizarnos para sobrevivir y para ser mejores pero las opiniones. Esas a veces nos reúnen para defendernos del depredador y está bien.  Para estas y otras cosas, también nos inventamos la democracia. Y los reglamentos. Y toda suerte de postulados que al menos en teoría nos harían vivir en paz a pesar de los disensos. Es tan lindo todo esto que me provoca llorar. Pero las opiniones -o convicciones- revestidas en cuánta vaina lleva uno por dentro que los demás no saben, nos ponen en un plan que puede resquebrajar cualquier cosa. Quisiera dar marcha atrás en la evolución para convertirme en una sardina. Aunque pensándolo mejor, tal vez se trate de dar un paso adelante. He tardado en ir al punto. Ando arrecho tipo triste y frustrado como algunos de mis panas. La indignación que me consume adquiere ribetes inimaginables cuando veo estas situaciones políticas tan enrevesadas. Una puesta en escena muy pintoresca que pocos entienden y nadie sabe explicar. Parecen vainas del Teatro Chacaíto en época de Guillermito González y me reiría de lo lindo si no fuera porque estamos en pico e' zamuro. La opinión que tengan los políticos es una cosa pero la necedad que al menos se percibe desde aquí, es asombrosa. Imagino a un banco de sardinas mirando la vaina que nos pasa, muerto de la risa. A fin de cuentas, uno advierte todo esto y se observa a sí mismo comprando quién sabe hasta cuándo, un adefesio llamado "mortadela de pescado" más 100 gramos de queso blanco duro que luego espolvorearás en dos piches bollitos que mojarás en la tristeza de un guayoyo mil veces recolao. A eso se reduciría el hecho de que en la alternativa democrática no se produzcan acuerdos. Me encantaría que esta gente se volviera sardina, pero al parecer, no hay caso. Supongamos que los tipos se resguarden en una opinión muy bien fundamentada y que la defiendan ardorosamente por creerlas correctas. Por una parte se le achaca a Juan Guaidó que no ha adelantado nada. Yo no estoy de acuerdo pero al cabo termino por no entender un coño, acaso porque in péctore lo que quiero  es ser sardina por las razones que te digo. Por otro lado, MCM dice algunas cosas que pueden tener sentido. Por ejemplo, que los partidos se corrompieron. Traidores sin dolor de su alma que se entregaron.  Abrieron las paticas. Pueda que la señora exagere, pero una cosa si te digo: Si no nos sabemos poner de acuerdo y si cada quien tiene su opinión y no está dispuesto a ceder por defender esa opinión en medio del fragor de una batalla campal, mi hermano, estamos es comiendo merde. ¿Hablarán en francés sardinero las sardinas? No lo creo.  Tampoco habla en francés el periodista Peñaloza si no en perfecto castellano: la unidad opositora se afirma en el hecho de no tener un líder eterno razón por la cual, no es a Guaidó al que seguimos, sino al diputado al que le corresponda la presidencia de la Asamblea. Interesante. Las sardinas son más pilas porque se mueven al compás del mismo son sin necesidad de rasgarse las vestiduras por nadie ni tienen que seguir a ultranza a nadie. A ver si logro explicarme. Las opiniones por aquí se dividen pero los más, llaman a MCM loca. A Guaidó, lugarteniente de otro loquito mentado LL, lo llaman pusilánime porque no ha podido hacer click con la OTAN y con todo el mollejero militar gringo para que le echen bolas a invadir a Venezuela. Me pregunto si Guaidó es el comandante militar que decida esa operación castrense. A su vez, los gringos tienen su opinión. Y sacan cuentas sobre lo que les conviene o no. Pero mientras echan lápiz, se cuelan en Venezuela misiles, armas, matones y bichos de baja ralea provenientes de todo el mundo que se dedican a desvalijar y escoñetar nuestro país ante la mirada de póker del planeta. En una torre de babel, nadie se entiende mi pana, por más opiniones que medren. En medio del rollo, nosotros que somos los protagonistas de la historia, nos contentamos con ser mirones de palo. Después de todo, salir a las calles no tiene ningún sentido salvo que vayas por la mortadela de pescado que arriba te nombro y ya. Como no somos sardinas, la verdad es que, sin esperar a que nos salve El Mocho Hernández, pareciera que falta un carajo de estos. Vemos a Guaidó en ese brete y pensamos: "Ay, pobre cosito. Es demasiado para él" No critico que tengamos una opinión. Lo que en verdad me saca la piedra es que no exista un acuerdo Alto que ponga de lado tantas opiniones y que nos permita nadar en el mismo sentido como buenas sardinas. Esta es mi opinión. No la defiendo a dentelladas y hasta peco de ingenuo pensando que alguna vez podría articularse un liderazgo fuerte. Cohesionado como el que se da en el reino de las sardinas. Mientras tanto los tiranos andan como nosotros, es decir, inventándose una para llegar al otro día en una sola pieza. No nos queda otra cosa que Resistir. Y arrecharnos. Ya está bueno de seguir pasando agachao y llevando palo. Si el liderazgo debe cambiar, que cambie. Si debe seguir, que siga. Pónganse de acuerdo de una puta buena vez porque esas vainas no se celebran. Parecen borrachos echándose cuchillo por una cerveza piche. Entonces, como decía Celia: "No esperes mi socio, una sopita en botella". 

Sigamos adelante, no hay razones para entregarse y permanezcamos unidos cual un cardumen. Sí. De sardinas.





 LA PEÑA DE MARY CARMEN

 

 



Por supuesto, cuando uno habla de su tierra los recuerdos afloran como los mangos que me comía en el patio de la casa. Al menos yo, cualquier madrugada en vela y desde mi cama, me monto mil veces en el pepón y comienzo el viaje vía Oriente. A ambos lados de la autopista saliendo de Guatire, miles de mandarinas una más dulcita que la otra. Un poco más allá a la derecha, el famosísimo ventorrillo de arepas y sigues y sigues. Llegas a El Guapo, pasas El Guapo. Para echar la orinaíta respectiva, eso mijito es a un laíto de los policías acostaos antes de Cúpira. Allí una señora robusta y linda pero "demasiado" amable, que vende casabe y naiboa, te indica los matorrales "y si quieres te ayudo mi amor...jajaja", te dice gritao desde su voz de espantar gallinas. Te apendejeas y va contigo. En Boca de Uchire te paras en los kioskitos de esos bien destartalados, te zampas una rueda de lebranche con salsa de camarones, una viuda grandota, y todo marinado con una fría. Mi compai querido, eso es la gloria. Dale p'alante y no peles los carteles de Polar con el oso que tú sabes. Ahí te proparas, te llenas de pueblo y continúas. Así, hecho el pendejo, pasas Barcelona y Puerto La Cruz hasta llegar a la alcabala de Pertigalete. Ponte mosca con los policias municipales que son unos aviones, y sigues para Cumaná. Pasas por el sitio conocido como "La peña de Mary Carmen", que era una roca inmensa donde se sentaba una muchacha que... Y pendiente con las curvas. He contado siempre setenta y dos pero pueden ser más. Esto que te confío, así por encimita, es el sueño de todo cumanés que agarra carretera para Oriente.  No importa si son días o años. La cosa es que volver a Cumaná y entrar por la Avenida Universidad con el Hotel Los Bordones a mano izquierda, sigue siendo la vaina más emocionante que pueda un experimentar cualquier paisano. 

Pero, no es de eso de lo que te quiero hablar. Te estoy dando guaral mi primo. No sé si lo mismo sucede en otras partes, pero resulta que en Cumaná algunos hijos de su mamá han armado tremendo alboroto con el asunto de las elecciones ordenadas por la dictadura. Repito: ordenadas por la dictadura. Uno les lee la cartilla y ni bolas te paran. -Mira fulano: Esas elecciones son fraudulentas. ¿Respuesta? "Hay que votar para poderle exigir al diputado electo que cuidao con una verga" (¿?) -Zutano, pana: La falla es de origen. Toda decisión emanada del TSJ al ser este ilegal, lo que dimana también lo es. ¿Respuesta? Mi compai, falla de origen era cuando veías una pelea de Betulio en Japón. Aquí no chaco. Hay que cambiar la guevoná y a votar se ha dicho. -Hermano querido: ganamos en 2015 ¿y que pasó? Respetaron la elección? ¡Hasta montaron una asamblea paralela vale! ¿Respuesta? Chiaaaa que viva el Goyo Noriegaaa nojodaaaa. Y así. Es que les entra una piquiña arrechísima. Los periodistas en su gran mayoría hacen lo que Vladimir Villegas pero en chiquito. Se ponen de chivos eléctricos a balancearse en una cabuya y ultimadamente vale: le jalan bola a la dictadura. Ellos lo saben. Ustedes lo saben. En veinte años de gobierno nacional, regional y municipal todos rojos rojitos, dime qué han hecho esos coñosdesumadre por la ciudad. Por el Estado Sucre. Ahhh, pero, les buscan la esquina y caen redonditos. Chico vale: les quitan los partidos y ustedes p'alante. ¿No tienen dignidad? ¿Quien les pagará, cuerda de vendidos, sus pendones y afiches con esta pelazón de bola tan arrecha? ¿Maestre? ¿El pelirrojo? ¿La burriquita? ¿Y tienen a esa pobre gente cayéndole a muela para que voten? Coño no se puede ser tan coñoemadre vale. Dígameso: ¡¡Los quince municipios llenos de gente que quiere ser diputados toditos!! Jajaja qué vergoñaaaa Ya los veré en el aeropuerto de Cumaná batiéndose una, encorbatados y tal y dejándose sobar el lomo por el "pueblo". Qué joyitas... Desconfíen porque un amor basado en el interés es más peligroso que amistad de policía. Por no decir lo otro. Hablando en serio: Por favor...hasta el vicepresidente del CNE (cuya elección es ilegal por todo lo que te digo), ha denunciado graves irregularidades. ¿Y tú vas a insistir en promocionarte porque sin tí Cumaná no tiene vida? ¿Quién eres tú? ¿Churchill? ¿Te dan palo en las redes y sigues con el fastidio? ¿Y tú, amigo periodista? Tú qué apoyaste a Falcón pero que te haces llamar independiente, seguirás montando el paro? Quítense la careta es lo que es. ¡¡Dejen de engañar al pobre pendejo que ni leer sabe gracias a estos fantoches!! Ahora, para el que leyó hasta aquí: arriba dejé pendiente a la joven que se sentaba en la peña. No te pares ahí a buscarla. Se llamaba Mary Carmen. Ella hacía unos favores tan bárbaros, que los gandoleros que pasaban por allí, provenientes de todo el país, le hacían cola. Los que la recuerdan dicen que era hermosísima y, para entonces, nadie entendía cómo siendo tan bonita, no buscara algo mejor para ayudarse.  De todas partes iban a presentarle respetos muchos choferes panzones pero lo de ella eran los riales, así que, dando y dando. Todo iba bien hasta que llegó un camionero que se enamoró.  Se emperró pues. Tú sabes, vino con el cuento de sacarla de la mala vida que si tal y qué se yo pero la muchacha, que no. Una tarde, el tipo dejó su camión bien botao por allá, se acercó sigilosamente hasta la peña en donde estaba estacionada una gandola cuyo chofer Mary Carmen atendía. Sin medir consecuencias, el camionero enloquecido comenzó a darle tubazos a la gandola, el tipo se bajó arrecho pero no pudo con el camionero. Ahí quedó. La muchacha aprovechando el descuido, se bajó de la mole entre alaridos y empezó a correr. Del terror que sentía se tiró por un farallón con tan mala suerte que murió instantáneamente a causa de eso que mientan "politraumatismos generalizados" El tipo al ver la escena se fue a su carro y gritando desaforado, prendió su camión lo enfiló contra la peña de Mary Carmen full chola y ahí murió carbonizado entre amasijos de hierro. Esa es la historia de la peña de Mary Carmen. Debí ser libretista de películas mexicanas, tú dirás (pero esta historia es real).

 

 LA IGNORANCIA NO ES MALA. SABER TAMPOCO LO ES



Pero saber demasiado me parece que puede dar una sensación de hartazgo muy propia de quien se zampa dos platos navideños y luego un bollo, como si nada. ¿Te imaginas que existan personas así? Enterérate. Las hay. Son capaces de pararte en la calle o caerte en tu casa o llamarte a deshoras para que les escuches sus tantas cosas que saben. Pero bueno papaíto, déjame no saber. O al menos escoger lo que quiero saber. Mira, yo conozco todo Oriente. Todo. Occidente, más o menos. Pero ignoro cómo es la Gran Sabana, ¿so what? Tampoco sé lo que es un Caracas-Magallanes. No le encuentro el sentido a eso. ¿Atarugarme de cerveza para luego tener que pasarme el juego haciendo la cola en el baño para miccionar las benditas cervezas que me voy tomando? Coño. Conocí el Brandy "Alexander" hace poco. ¿Increíble, ah? Para un tipo con tan "dilatada trayectoria"...  La rasca fue monumental. Catastrófica. Una borrachera llorona clásica. No quieres saber eso. Un poco de no saber no cae mal porque después de tanto saber, ¿qué queda? La Nada. O sea, la Nada en este caso vendría a ser algo "demasiado" absoluto. Lo que es peor, la Nada es el Todo ¿no? ¿te imaginas el absurdo? La Nada es mucho más grande que el término "demasiado" y ya demasiado es bastante para nuestros muy humildes, atávicos y reptilianos cerebros y por todo esto, sabértelas todas, es inviable. Deja la angustia, es imposible. Eso no quiere decir que no me guste aprender. ¿Tú sabes la cantidad de poesía que me falta por escudriñar? Nunca podré leerla toda ni que quiera. Menos entenderla. En filosofía también tengo fisuras. Foucault me ladilla, sorry to say. Debe ser bueno, el señor Michael, pero...  Si me pongo a leer a todos los poetas o a todos los filósofos, ¿Para cuándo dejaré el sexo tántrico que quiero aprender? Eso sí, no puedo con los Swingins. Soy latino. Eso quiere decir que tengo complejos y güevonadas raras para regalar. Por ejemplo, creo en la fidelidad. En la pareja. Y en el orgasmo compartido. Rara avis pero hay que intentarlo, ¿no? Over and Over, según dicen. Yo me lo tomo con soda.

 ¿Te queda claro que hablo hipotéticamente porque todo está bypasseado hasta que pase la vaina? Dígame, el tipo que sepa la diferencia entre el orgasmo clitoridiano y el orgasmo -digamos- tradicional. Hay toooodo un debate en el mundo mundial. Y no está mal. De otra manera no supiéramos que no hay nada más sexy que una mujer inteligente porque ellas sí es verdad que saben. Trata de leer esto como la revista colombiana "Muy Interesante":  Ellas saben desde aquellos tiempos antiguos en que aprendieron a lidiar con el hombre a través de la comida, que no podemos saberlo todo. No debemos. Nos volvemos un culo, la verdad sea dicha. Nos miran arrobadas de ternura y con paciencia infinita, nos enseñan como los párvulos que somos, y se quedan como pensando: "Ay mi cosito, mi peluchito..." No insistan mis amigos, en querer entender los profundos misterios del Movimiento Perpetuo o si Rodolfo Benavides en realidad sí visitó Ganímedes. Tampoco crean que porque uno satisface o cree satisfacer ciertas necesidades, tenemos a Dios agarrado por la chiva. Qué va. Es muy importante pues, obrar en el camino correcto: no somos multiorgásmicos. Si lo fuéramos, el mundo se iría a la mierda mucho más rápido, que si ya nos creemos deidades, seguramente con ese añadido, flotaríamos en el aire como el padre Nicanor Reyna, el cura de la novela de El Gabo. Para terminar con este texto, abundante en pendejeras, te confío algo que sí quisiera saber en toda su extensión: ¿De dónde salió eso del Día Internacional de los Pueblos Originarios? Pues busqué. Se trata de conmemorar un día según el cual algunos funcionarios de la ONU se reunieron para analizar la profunda necesidad que tienen los pueblos originarios de gozar de un Día Internacional de los Pueblos Originarios porque es muy importante que el mundo sepa que, en nuestros mitocondrios, tenemos un componente indígena del carajo. Sí. Así, a partir de 2004, se conmemora tan fastuoso Día para dejar muy en claro que las aguas y los bosques del Amazonas, son de capital importancia. Ajá. Entonces, cada año se celebra la cosa como te digo: Los Indígenas y el Medio Ambiente. O bien, los indígenas y el Sida. Los indígenas and The Twin Towers. Los indígenas y el prisionero de Azkaban. Los indígenas y los Cazadores del Arca Perdida. Y así vamos. Qué bello es todo mi pana. Nadie nombra a los Wayuu. Gran vaina. Y nadie se acuerda de los pemones. Con nadie me refiero a la ONU porque yo sí que me acuerdo. ¿Este año? El tema es: Los indios y el coronavirus, ¿Qué creías? "Hay que crear conciencia", sostienen los encorbatados allá en los niuyores. Wow...

 En Venezuela tenemos años denunciando la incidencia del VIH entre los indios del Amazonas. Han desaparecido tribus completas a causa de la enfermedad y ahora mismo, el coronavirus mata a decenas de indios todos los días. Decenas. Debería existir un Día Internacional de Vayan A Mamarse Una Caravana Toditos. O un Día del Veto Internacional a los Días Internacionales "de". Qué mundo tan absurdo el que nos toca vivir. Es un mundo donde lo que no es verdad, es cierto y lo certero es embuste. Una guerra de espejos donde vale más el reflejo que lo que constatas de primera mano. Por ejemplo, el grave problema de los venezolanos es que vivimos en dictadura y esto significa que estamos bajo la bota de un régimen que permite que lo irreal tome cuerpo a su antojo y lo real pasa primero por la Tienda de Conveniencias. No existe el coronavirus importado. No se puede politizar el asunto pero estos hijos de puta lo hacen a bocajarro. No se debería mentir con las cifras pero es que a esa información se le saca ventaja. Está en el Manual de Bolsillo: De cuatrocientos fallecidos tapan a trescientos noventa y cuatro. Lo que debemos saber ¿cómo saberlo? Y lo que no necesitamos saber crece silvestre en cualquier post. Pareciera que jodo el parque pero... Tampoco me parecería risible si, desde Kinder, enseñaran poesía y que eso constara en el pensa. Por estos días leí que a un niñito le preguntaron "¿Qué es el mar?" Y el muchachito respondió: "el mar es agua enrollada". Échale coco. Es el tipo de verdad que necesitamos. Es el tipo de ignorancia que precisamos. Es el tipo de sabios que queremos.


LAS MOSCAS LEEN CARTAS MICROSCÓPICAS 

 



Claro, no son como las abejas, bonitas y negriamarillas. Tampoco se esfuerzan ni en su trajín llevan y traen polen para ayudar a los bosques a extenderse por todo el planeta. De hecho, asumimos que las moscas son malas de la misma manera que algunos afirman que los pobres son malos por ser feos. O malos por desaliñados ... y así. Pero yo te aseguro que para desentrañar un crimen abominable una abeja no ayuda, ayuda una mosca. Conglomerados incontables de moscas allá por los matorrales son los que advierten con extrema facilidad, dónde podrían encontrarse los restos de alguien cuyo asesinato se presume.

Las moscas leen misteriosas cartas microscópicas. Eso les permite enterarse a tiempo hacia donde volar. Si vas por ahí distraído y de pronto escuchas el sonido inequívoco de un concierto multitudinario de moscas, detienes tus pasos porque sí. Te dices: La pinga. Si sigo, o me topo con un cadáver o con un inmenso cerro de...y desvías gentilmente tu ruta porque la cosa tampoco es que la muerte -o la merde- sean agradables de presenciar. Este no es un concierto a beneficio de las moscas ni tengo por qué abundar sobre las bondades de una abeja en contraposición a las maldades de una mosca. Tampoco Yul Brynner era malo. En "Siete hombres y un destino", el tipo contrata seis matones muy malos para defender a un pueblito mexicano llenito de gente buena. No proteges a ancianos, niños y mujeres indefensas con flores y bonituras. Eso fue plomo caballero. Entonces, matar al menos en el Cinemascope, era necesario ergo, bueno.

Estos espejismos tan raros que nos llevan a pontificar sobre lo malo o lo bueno, no es materia novísima ni yo me estoy inventando un cuento de que tal. Nietzsche, en 1887, escribió un tratado sobre estas vainas bondadosas y/o malucas (La genealogía del bien y del mal) y expresó que nuestros criterios valorativos debían cambiar porque de todas formas ser malo o ser bueno subyace en una autoimagen propia. Hace apenas doscientos años la conducta del ser humano se regía por la buenura que entrañan las religiones y la malicia de aquellos que se negaban a aceptar un Dios celoso, omnipotente y rodeado de ánimas benditas. Un poco más adelante, se presentó Hegel con un mamotreto-tipo que luego fue desarrollado por Marx y puesto en marcha por otros energúmenos que lo siguieron y debido a que no hemos salido de este atolladero existencial, tenemos hoy en Venezuela a un dictador que desde una pantalla trata de convencernos de que lo que pasa es que él es un carajo bueno y muy chévere pero incomprendido. Ajá.

Una noticia coreana y dos barinesas: Kim Jong-un, el tiranuelo de Corea del Norte mandó a ejecutar a cinco economistas que se dieron el tupé de criticarlo. Bellacos. Malnacidos. Es que al que disienta, como decía Franco, desterrarlo. O enterrarlo. En Barinas, los "candidatos" a diputados por parte del régimen en un ataque inusitado de bondad, les dio por regalar mortadela. Y de la chimba. Los tipos se despliegan por toda la provincia barinesa repartiendo embutidos para que los voten y mira tú: se desplazan en camionetas arrechísimas. Y se toman fotos. ¡Coñoooo gracias papá Dios por el comunismo mijooo, panacea mundial para ayudar al menesteroso! ¡Respuesta fundamental para el hambriento! ¡Epítome para sacar al mundo de su insensatez! ¡Alabao!

Las moscas son moscas, el gordito coreano es un asesino, Maduro es un cobarde, ¿pero en el CICPC-Barinas? ¡Linda Bariiinaasss! Nada, que en esas celdas hay puros héroes. Nojoda. ¿Tú te acuerdas de la cárcel de Shawshank donde estaban encanados Tim Robbins y Morgan Freeman? Bueno. Tim Robbins se pasó como que fueron treinta años horadando una pared con una cuchara para poder liberarse de tan ignominioso presidio. Pero los venezolanos, ¡qué buenos somos para ciertos avatares! Serendipia: Otros "Siete hombres presos y un destino" en Barinas, concibieron un plan de escape, abrieron un boquete y resulta que con lo que se encontraron fue con... ¡ocho mujeres presas en la celda contigua!. jejejeje. ¿Esa risa? No es de loco. Asesinos al fin y al cabo se dijeron: "Compa, matemos este verano a como dé lugar..." Las muchachas parece que entendieron lo inútil que resultaba oponerse y pues, harían cuanto fuera por calmar las angustias del encierro. Quién dijo que el sexo es malo. Yo no sé si la vida sea mala o injusta mas lo cierto es que uno tiene seis meses sin escuchar un "te quiero" en la pata de la oreja y extraviados caminamos por los vericuetos de un encierro sólo para locos pero estos presos como dicen en mi pueblo, "se fueron a burro". Coronaron. Héroes.
Coño, mis respetos. La minuta policial da cuenta de que en medio de la noche, los petejotas escucharon ruidos muy particulares todos producto de un insólito himeneo y ¡ohhh, sorpresaaa! A los tipos encima de homicidas, les emburraron -y volvemos al punto inicial- la Ley contra las "Buenas" Costumbres. Y les regalarán a cada uno, un Manual de Urbanidad de Carreño para que aprendan:

-Amor, llegaron los pacos ... qué bueno eres...

-¿En la cama?

-No mi amor, en la colchoneta. Más tarde, me pasas unos cigarros con el guardia, ¿Sí?
-...cada vez que te beso me sabe a poco...

-¡Ay Perucho, me encanta Perales... ¡tú sí que tienes psicología!

 


 VER AQUÍ

 https://elpais.com/elpais/2019/10/22/ciencia/1571760501_128424.html

La fascinante maniobra de las moscas para posarse y andar sobre el techo


"PINTA" Y LA GRAN TORRE DE LA HAMBRUNA DECRETADA

 


 

Cada quien tiene sus artificios cuando la noche se blinda. Los míos tienen que ver con la seguridad de la casa y con 'seguridad' me refiero a mis perros. En el techo tengo a Pinta y cuidando en el alto de la escalera que da acceso a la cocina, a Catire.  Salgo al jardín. Por momentos contemplo la empinada soledad de mi calle y por momentos, me concentro en los perros. Mido su disposición para la vigilancia una y otra vez, luego entro a la casa, apago las luces y me voy al cuarto que es donde sucede la magia que son mis libros. Así, al voleo, elijo uno de Fechas Patrias de esas del tipo Tal Día Como Hoy. Algo ligero, tú sabes.Por ejemplo, en diciembre de 1778, se introducen 800 negros a la Provincia de Caracas y 560 que van a la Provincia de Cumaná. Dice el cronista que el objetivo es: cambiarlos por mulas, tabaco, pescado, carne, cuero y otras menudencias que valiendo poco dinero en dichas provincias, se venden a muy buen precio a los extranjeros... La expresión se me engancha… muy buen precio a los extranjeros...Un hombre por una mula. Un esclavo por tabaco. Oro por gasolina. Petróleo por cisternas, y el que se jode es el esclavo. La diferencia no es mucha. Sigo: En 1796 llega el primer piano a Venezuela.  En 1798 se descubre un complot de negros en Cariaco. En 1810 se imprime el primer libro en Venezuela: Calendario Manual y Guía Universal de Forasteros, escrito por Andrés Bello. Justo el 24 de julio de 1917, en pleno natalicio de Bolívar, pasa también por la impresora el primer ejemplar de El Nuevo Diario en papel hecho en la Fábrica Papeles Maracay, convirtiendo a este diario en la primera publicación periódica impresa en papel venezolano. La cosa es que cuando mi imaginación intenta relacionar al Libertador con Papeles Maracay en la forma en que hoy recordamos a esa fábrica, se va la luz. Coñoesumadre. A dormir temprano. Saco del clóset las frazadas, arreglo la cama, me acuesto, y así, poco a poco, me voy perdiendo en el sopor de una dulce inconsciencia que me saluda de lejos. Soñé que salía de la casa con Pinta a comprar huevos. En la puerta abro mi rostro hacia un cielo a medio hacer mientras que Pinta comienza con su habladera de pistoladas de siempre. En mis sueños los perros adquieren el mal hábito de pensar como un humano y por lo tanto, hablan. Detenemos el paso en la bajada. Vemos que un hombre termina de dibujar con una tiza las teclas de un piano en la acera y que de seguidas se pone a ensayar la escala. Pinta no se impresiona con el tipo. Me dice para entretenernos, que no entiende que el tal Jorge Rodríguez diga que los servicios públicos son malos porque son gratis y que eso tenga que cambiar. Que qué pienso, me pregunta. El pianista callejero logra su cometido y se lanza con el Concierto para Elisa mientras que le voy explicando a Pinta que yo tampoco entiendo ná, porque las dictaduras comunistas si algo pretenden, es que todo sea gratis sin que nada sirva y sin importar que un país se vaya a la mierda y que a eso llaman rimbombantes: Progresismo. Seguimos chola en el sueño. Pasadas las 12 a.m. al que agarren  en la calle será por espalomao y a mí eso no me cuadra. ¿Ya nombré al gran edificio? En este sueño hay una torre: La Gran Torre de la Hambruna Decretada. Funciona perfectamente. Cientos de miles de venezolanos en la más grande orfandad, hacen cola diariamente a las puertas de La Gran Torre. Ya se han registrado. Ya han aplaudido jubilosos  la nueva disposición: Ahora la gasolina es del Pueblo y por si acaso: A partir de este momento quedan proscritas las quejas según Edicto Imperial válido para todo el reino. Si es por hacerse de un de par de bocados, estas son las maneras en que todos podrán medio comer para mañana tener fuerzas  y volver a deambular. Pinta me dice a modo de chiste, que lo único que les falta es convertir a los caídos en galletas como en la peli y que con eso lograrían despejar las morgues y comería un gentío al mismo tiempo. Le respondo que ya. Que no hable más como humano. Que se convierta otra vez en perra aunque no haya despertado. -Guau... Compramos los huevos. Regresamos. En el camino a casa no todo es malo: Pasan dos libélulas entrelazadas en franca fogosidad. Tienen sexo con las colas y se dicen suciedades.  Pretty good. Nos toca pasar otra vez por la calle del pianista. Lo vemos tirado en su acera leyendo un ejemplar muy viejo en la eterna novedad del diario Últimas Noticias que a su vez se va convirtiendo en una gran mariposa sucia que se va volando para regresar mañana. Estoy tan cansado de este sueño. Quiero llegar a la casa para despertar. Acaso en la realidad, esto no sea más que un espejismo pasajero. Acaso todos vayamos despertando un día. Mi espíritu se queja y quiero darle reposo así que voy despertando concibiendo un nuevo día desde el rumor de aquella vieja canción de Rubén que clama por un mañana de esperanza y de libertad. Dormidos no hacemos nada, creyendo que hacemos mucho.

 

CARACAS IS CARACAS

THE REST IS FOREST AND SNAKE.


Yo tenía ya dos meses trabajando en el Juzgado 9no. de Parroquia encumbrado en lo más alto y aburrido del Edificio Pajaritos. Un día llegó una joven muy pizpireta al tribunal que sin mucho protocolo, se sentó en el escritorio más próximo al mío. Entradora la muchacha. Sifrinita. Por encima de las máquinas de escribir y de un cerro de expedientes, me extendió su mano blanca:

-Hola, cariño. Soy Jennifer. ¡Ay, pero qué calorrrr hace aquí! ¡No lo soporrrtooo! Ella habla que te habla y el tribunal contemplando en silencio el delicioso cuadro de esa hermosura de uñas largas, curvas imposibles y cabellera repujada en tinte de Igora Royal. Un suceso pues, para el resto de la plantilla tribunalicia: Pedro Cruz era oriundo de Barcelona. Mirtha de Altagracia de Orituco, el juez nacíoycríao en Tucupido y yo que venía de Cumaná. Básicamente la jevita era incallable. Pero adorable. Hablaba primores del CCCT. De una rumba de dos días que se metió en la "Hawaii Kai". De las costillas del Mr. Ribs, de la pasta de Da Guido y de "Sólo en La Estancia encontrará". Sí. Nunca vi yo a nadie más orgullosa de su terruño que a Jennifer, habitué y habitante de una Caracas que era al mismo tiempo continente y contenido de lo que pasaba en el resto del mundo posmo que entonces se asomaba. No le importó nunca que nosotros, pujantes y atildados muchachos llegáramos de la provincia a abrirnos paso en la capital donde todo, hasta comerse un perro caliente era difícil: - ¡Ay no, qué va! Caracas is Caracas, my dear...the rest is forest... pásame el Tipex, corazón... Así las cosas, el Tribunal se fue caraqueñizando ante la mirada escrutadora de propios y extraños. Ella al culo llamaba "derriére" desde aquella vez que fue a París. Nosotros sendos pelabolas vestidos de Rori y de Montecristo pero Jennifer se pavoneaba con sus tacones Emily Rodin y su aliento de chicle de tutti frutti. Un viernes de quincena la invité a almorzar. Me dijo que sí. Nojoda pana ni pendejo, me la llevé en un pepón to'escoñetao que yo cargaba al Tropiburguer de Vista Alegre. A partir de allí nos hicimos íntimos a pesar de tener novio. Me refiero a ella, so tú.

Caracas is Caracas mai lóf, repetía. Mi novio está en Aruba con sus padres, mai diar. Mi novio está en Cuyagua, me decía. ¿Y dónde estará el sanababích? Se preguntaba. Yo que nunca he sido cogido a lazo, agarraba invariablemente la Panamericana. Que si el "Orquídea" o el "Panorama" y ella feliz con una birra en la mano y las paticas guindando encima de la ventana del copiloto. Forest and Snake. Se acercaba la Semana Santa de 1982. Como mandó pal coño a su novio, la invité a mi casa en Cumaná. Agarramos carretera y a la altura de Boca de Uchire yo no aguantaba su silencio. Es que se iba bebiendo los azules que veía. Es que nunca había visto garzas rojas ni gentes desdentadas y amorosas de esas de: noleparebolaesavergamicompai. Llegar a Cumaná y ver las playas de San Luis la conmovió. Pararnos a contemplar el atardecer en la avenida Perimetral la hizo llorar. ¿Caracas is Caracas? En Ensenada Honda un pana tenía una rumba y allá fuimos a parar. Una y otra vez sonaba esta musiquita. Una y otra la vi bailar con el cumpleañero. Una y otra vez yo me perdía con una antigua novia cumanesa en plena fiesta. Una y otra vez he recordado a Jennifer, que abandonó Caracas, se fue a vivir a Cumaná con mi pana, con el que se casó y tuvo dos hijos. Adiós mariqueras capitalinas. Adiós amanecidas en Las Mercedes. Hace muchos años mi amiga abandonó el pais con su familia y se residenció en la campiña francesa. A causa de esa expresión de merde que llaman "penosa enfermedad" Jennifer se fue a agarrar chipichipis por esas playas del cielo. See you, mai diar Jennifer. Acá está canción que tanto te gustaba.

 https://www.youtube.com/watch?v=rXuvdeEC5y8&fbclid=IwAR0icRH1jrgaXuqKYD7mU6Ejp4jHYx8IsU_m8LmYOA5Vn5pQBT4Mx-ZIiA0&app=desktop

 


EL PAÍS DE LOS TURPIALES 



En Latinoamérica suceden cosas increíbles desde los tiempos en que la riqueza más grande era llenar el cuenco de tus manos con agua de manantial, tu cuerpo con un guayuco  y tu alma con una oración  procurada al más alto de los cielos. Eso que en otros contornos es impensable -por imposible-, aquí mira, es cotidiano desde hace muchos siglos que apilados en nuestras venas, se convierten  en miles de años de increíbles aventuras: María Castaña ni pensaba en nacer. Y todo eso, para bola, lo arrumamos allá en el cuarto del loco muy lejos de toda vista sin tener ni puta idea del por qué nos daba pena. Yo saco todo p'al porche pa' que se oree. En los viejos reinos de Europa, de pan de centeno piche, precisaron de pinturas que atestiguaran rostros y épicas muchísimo más antiguas que el Imperio Austro-Húngaro. Por decirte. Aquí hemos tenido por ejemplo, guacamayas desde mucho antes que se escribieran las épicas lejanas de Amadís de Gaula. De plano, obras de arte con alas y picos: aves más hermosas que el lapizlázuli de los cuadros del antiguo Simón Martini. Eso es burda de tiempo. Allá es absurdo. Aquí, normal. 



Tal vez por eso (no) cueste  creer que en Oriente nos enseñaron a no salir a las calles de Araya si por absurda casualidad llueve duro, porque las gotas de los chaparrones son del tamaño de las granadas y pueden hacerte daño. O el cuento del gallo pelón que se comparte igual en Güiria que en Yaracuy desde que la más antigua guaricha contenida en tu sangre, se dejaba corretear por primitos y vecinos. Que si la cosa es con primos, hay que buscar rapidito algún rabo de cochino ahímismo en la pichilinga de los chamitos que nacen. La paleta en nuestros cuentos se mezcla con el onoto que surca toda mejilla nacida aquí en Venezuela. En 1789, se supo de algo que cambió la vida del valle de San Fernando y todo el pueblo de Arenas cerca de Cumanacoa: Un hombre, Francisco Lozano, luego de morir su esposa a raíz de un parto cruento, no tuvo maneras de consolar al recién nacido y llevándolo a su regazo entre crueles desesperos, un torrente lechoso manó del pecho desnudo y de una tetilla urgida se pegó ese carajito. En 1802 el cronista, Alejandro de Humboldt, tomó nota de este suceso increíble, entrevistó a los testigos, vio el Acta probatoria y logró entrevistar tanto al padre como al niño que para la fecha era tan alto como una vara de puyar locos. El señor Bonpland ausculta. El señor Bonpland revisa. Como noticia tan grande no pudo ser soslayada, el gobernador provincial, Don Vicente Emparan envió informe detallado hasta la ciudad de Cádiz.

Échale un camión de bolas.

Lo pasa en nuestros predios no tiene padrote. Eso es seguro. Como al escribir se puede pasar en un tris de Colón a la cueva del señor Morocoima -que llamamos "del guácharo"- y de aquí a Bolívar y de aquí a las ridículas guerras que lo sucedieron hasta los tiempos de Gómez, sólo diré que Caracas no está tan lejos ni los machos tan cansaos. Ellos que se empeñan, huyendo pa'lante. Han quemado barcos y no tienen vuelta. Cobardes codiciosos que matan y joden: Imperial Decreto. Por lo tanto construyen un mundo de caraota plástica donde no hay desgracia, los muertos de hambre son pura falacia. Vacílate: Están a tirito. Podrían asfaltar toda la autopista Francisco Fajardo con la Nutella que importan los Bodegones creyendo que con eso la tienen ganada. Podrían regalar toda la gasolina que queda en la pimpina y seguir y seguir hasta que no les quede otra cosa que empeñar las nalgas.

Podrían.

Pero no podrán.

Allá en los cerros neblinosos de Sucre, tenemos hermanos: son los turupiales. Y cantan bonito. Cuando uno se cansa, se le acerca otro que le va diciendo con un taparazo: ¡¡¡Piquiti!!!. "Póngase ríspero, que nosotros volamos nojoda, aunque la rama cruja".

Contemplar nunca será suficiente.

Lucha.


DE TODAS MANERAS , ROSAS

 


Te participo que no soy fanàtico de los Días de. Del padre, de esto o lo otro. Hoy me monté en uno de los poquísimos taxis decentes que quedan en mi ciudad.  Decente sobre todo, por la música que cargaba el señor conductor. Te adelanto que aquí en Venezuela, usamos el verbo cargar para muchas situaciones. Se carga un niño, una pea, una tristeza, una colonia o una buena música. La melodía que comienza a abrirse paso en medio de la calle es Usted abusó.

Con Celia.

A ciertos artistas les vale tan sólo el nombre porque nos acompañan desde siempre en toda suerte de ventetú. Que si es Madame Kalalú, Rubén y si por  Mi Jaragual Ismael. Punto. Le digo al señor que la salsa es lo mío mientras que él apaga el carro para que pasen en fila india todas las ambulancias y patrullas de la comarca. Aquí, ominosamente, a los carros del Estado los ponen a dar el 'Grito de Carnaval' y también claro, a 'cargar' las cosas más insólitas: desde verduras a pacas de Harina Pan cuyo destino es la panza de tan honestos funcionarios. Como sucede con otros ámbitos, a los salseros nos da por hacer trivias: Que si quién escribió El Cantante, de Héctor o quién entonó la segunda versión de Mujer Divina de Joe Cuba. Esta última se la lancé al pana para verlo morder el polvo. Qué va. Me respondió lo sabido: -Willie Pérez, el marido de La Lupe. Por su parte él ensayó con: -¿Ajá...a que no sabes cual canción es la más escuchada en Latinoamérica si hay rumba en el barrio?

Yo casi le vuelo el tímpano: ¡¡¡¡ENLOSAÑOSMIL SEISCIENTOS!!!!..PA, PA, PA!!!!

Cagaos de la risa como dos carajitos, nos acordamos del Tío Pepe y de aquella tasca underground que comenzaba a las siete de la mañana de cualquier día y cerraba a las siete de la noche de cualquier noche porque allí sólo iban casi que exclusivamente, mesoneros amanecidos  que atendían otras taguaras la jornada anterior. Imagínese usted.

-Senda rumba caballero, me dice el taxista evocando acaso uno de esos bembés que nunca se olvidan. Nos paseamos por los años 40's del gran Benny Moré y Chapotín y de ahí brincamos a Pérez Prado, Bola de Nieve, Billo, los dos Tito, Harlow, Pacheco y Ayayay Micaela, se botó. De repente el tipo me dice que hoy es el Día Mundial de la Salsa. Yo me sorprendo, lo sabría. En este punto ya somos super panas y nos decimos marico y guevón que es el sumum de la extrema confianza entre dos amigos en Venezuela y aquí, se sabe, los amigos nacen de un momento al otro tal como aparece de la nada la flor esa que llaman putica e' noche. Luego nos paramos en una panadería a tomarnos par de negros cortos y le digo:  -Mi pana, déjame en los tribunales que tengo un Acto. Aprovecho la parada del café para transferirle el monto de la carrera. Él se despide con el consabido anoteminumerodoctorporsiacasocualquiervaina, todo aliñado con el fraterno apretón de manos con el que siempre se desean puras cosas buenas. -Nos vemos mi amigo, moscaporái, le respondo.

La salsa por estos lados del mundo nos hermosea la caribeña convivencia y siempre, la buena fe. Al rato llego a la casa y busco lo del día mundial de la salsa pero no encontré fecha cierta. Como de todas maneras no le paró a días festivos, me lanzo con el papiro, de todas maneras rosas.

Y váyalo.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario